05/05/2009

De la premura y la calma

Yo pensaba que no iba a volver a sentirme así, sentir ese maldito cosquilleo en el pecho. Es gracioso, además, recordar que en algún momento pensé que esta angustiante ansiedad no iba a volver y supongo que de no estar en esta situación no sentiría esta combinación de impotencia y desconsuelo. Es raro, es triste y, sin embargo, es un buen indicador. Porque al fin y al cabo quiere decir que me importas, que después de sumergirnos en siniestros menesteres me interesa tu dulce corazón antes que tu delicioso cuerpo.

Creo que si en algún momento consigo esa ansiada estabilidad y tú sigues con determinación el camino que te traces conmigo, estaremos bien. Pero me preocupa sentir este sentimiento de desorden contenido. Quiero sentir calma en mi pecho y poder en mis manos que te rodean. Quiero sentir tu corazón palpitar de esa forma tan especial y adornar mi cama con tu figura. Supongo que si somos sinceros y hacemos las cosas con fuerza y tranquilidad lo logremos. Sospecho que mi sudor todavía quema tu corazón y sé que tu perfume todavía se escurre hacia afuera por mi nariz.