31/03/2009

La maldita humedad

La humedad invadía sus pulmones con cada inhalada. Las luces entorpecían su vista y el brebaje no le permitía diferenciar el peligro de conquistar arpías o atormentar las vidas de dulces doncellas.

Caminaba por la calle, solo, hambriento y divagando entre sus pensamientos. Entre todos estos preciosos y tormentosos recuerdos. Surgió la vaga imagen de aquella mujer a la que él no sabía bien como definir. A veces ella era un ángel, otras veces una niña, pero siempre fue simplemente la mujer de todos sus pensamientos.

El se encontraba sentado en un cómodo sillón en una de las habitaciones de su casa. Ella se le acercó despacio, caminando como si estuviera flotando.

Ella era una mujer de estatura regular, de una preciosa cabellera lacia y negra. Su figura era preciosa, tenía la tez blanca y de su precioso ombligo colgaba un adorno. Tenía las piernas delgadas y un pequeño lunar en la pierna derecha, era un bello detalle. Como si Dios, después de dotarla de tanta hermosura se quisiera rectificar por concederle a una mujer piernas que solo un ángel puede posar en una pintura, y lo hubiera hecho mediante ese lunar. Un punto de humanidad entre toda esa llanura de divinidad. Unos pechos preciosos terminaban de drogarlo, no eran abundantes, pensaba él, pero estaban divinamente dispuestos y eran tan suaves que él podía caer dispuesto a dormir en ellos, acurrucado entre sus brazos. Tenía unas manos preciosas, delgadas y de dedos largos, manos de pianista, pensó alguna vez él. Tenía el rostro de un ángel expulsado del cielo; precioso cuando reía, hermoso cuando miraba con pasión y generaba ternura cuando sabía que caía en un error.

Ella se acerco, mirándolo como si esperara ver una reacción en su rostro. El sonrío, la vio con ternura y le tendió una mano. Ella se acerco a su alcance y el la abrazo, como un niño que no quiere que su mamá lo deje solo. Miró hacia arriba, a su rostro. Le dijo una frase incomprensible, ella sonrió. Se sentó en sus piernas, él la abrazó con un brazo por la espalda y el otro encima de sus delicadas piernas. Ella lo besó, el nunca supo porque. Se abrazaron y se sumergieron entre las flamas del deseo. Se hicieron uno. Desataron mareas, terremotos y tormentas.

El despertó, yacía en la vereda, recostado en una pared mugrosa. Se observó las manos sucias, la sangre en su pecho. Volteo la mirada al costado, recogió su brebaje. Con las fuerzas que le quedaban se puso en pie y siguió su camino, tambaleándose. Se quitó el sudor de la frente con la manga de su camisa. Pensando que, efectivamente, hay tiempos que nunca volverán.

Cuando el sol me dijo guarda silencio

No te equivoques, que si me ves con la frente en alto es porque me da vergüenza bajarla, que si me ves con una sonrisa gigantesca es porque no puedo admitir mi tristeza. Por que cuando te veo a los ojos el mundo se me retrae y el aire no es suficiente, el cigarro se me escurre entre los dedos y mi vida se vuelve un poco más sombría.

No te equivoques por que el velorio se lleva por dentro. Que nunca he sido más desgraciado y créeme que si vieras dentro de mis ojos me encontrarías embrutecido en un sillón sollozando y mirando mi triste corazón. Porque el tabaco le hace olvidar a mis pulmones y a mi nariz el delicioso aroma de tus cabellos, por que el alcohol le hace olvidar a mi boca el dulce sabor de tus labios, por que el sueño le hace olvidar a mis ojos tu preciosa silueta.

No te equivoques, que mientras camino, mis pisadas laceran mis restos. Mi cerebro, que nunca dejo de pensar me impone recuerdos hermosos de épocas de antaño, cuando no tenia que guardar ni mis penas, ni mis alegrías.

No te equivoques, porque te quiero demasiado para poder hablarte.

27/03/2009

Tu maldita sombra en mi cama

Estoy aburrido de esta monotonía. De ser el caballero andante que pensó ser necesario. Estoy dolido porque mi corazón fue despedazado por una mujer sin escrúpulos y malvada. Estoy escribiendo borracho porque así aguanto la pena y las gotas no nublan mi vista. Por que se fue, sin recelos se fue, con otra persona se fue. Porque, lo repito de nuevo, el mundo no está hecho para los hombres de verdad y nuestros corazones caerán en grandes y siniestras fosas donde las mujeres se ensalzan en su gloria. Por haberlos conquistado, por no haber suspirado a la hora de echarlos al tacho de basura. Escribo borracho por que el tabaco me hace menos efecto y mis sentimientos no pueden ser retenidos por mi incandescente romanticismo.

Escribo con la vista nublada porque, en efecto, fui un error, un clavo en tus zapatos. Pero hace semanas te contuve, hace semanas me dijiste: “los sonidos que no puedo escuchar, son los sonidos que me recuerdan a tu ser”. Hace unas semanas te vi y te hundí a ti y a tus gloriosas piernas entre mis sabanas. Te sofoque a ti y a tu hermoso ser entre mis pieles y supuse que el mundo giraba a mi favor.

Pero el mundo no está hecho para los hombres de verdad.

21/03/2009

El dueño del mundo

El mundo me pertenecía, a mí y a mi linaje. A mí y a mi mujer. El mundo era nuestro. Con la palma de mi mano hacia que los vientos soplen y con un chasquido de dedos despejaba el cielo. El mundo era nuestro, podíamos hacer que todo esté bien. Podía susurrarte al oído que todo estará bien. Podía decirte: “No me moveré aunque colosos me ataquen, aunque el mundo me empuje, aunque los mares me traguen.” Podía estar ahí para ti, porque tú me lo permitías. En un inicio, en aquel valle tan lejano, te tome de la mano te dije: “¿Ves esa estrella? Esa que divisas lejos, tan lejos que su luz es débil. Esa estrella es tuya. Te lo digo porque soy el dueño del universo y esa estrella es tuya y podría recorrer la distancia entre nosotros y ella 10 veces por un beso tuyo.”

El dueño de todo el universo tiene un problema, de hecho tiene varios problemas. Tantos como defectos suyos y ahora sus defectos se maximizan. Porque no es perfecto para nadie. Porque sus viseras cuelgan de su tórax y aquel pequeño sucio motor tiene las piezas aflojadas. Le duele tanto que derrama inundaciones desde sus ojos de vez en cuando.

Y cuando llegaba el momento de adorarte: “Fix your hair just right, put your jeans on tight, wear a dress, so I can get it off real easy. ‘Cause I've been thinking I'd like to see your eyes open up real wide the minute that you see me.”

14/03/2009

De día y el sol en la esquina de mi cuarto

Escribo de día porque con tu retirada el cielo se sello y me dejo en total oscuridad. Escribo con el sonido de las ollas, chocándose unas con otras, perforándome los oídos, porque, si no, no existo. Escribo de día por que el juez no encuentra móvil para este crimen. Porque la corte estalla en murmullos y no hay autoridad suficiente para callar a todos.

Porque todos los comensales se ven las caras perdidos, sin saber que va a ser servido y soy servidor de la princesa porque mi lealtad va para el reino. El reino de los adoloridos y los penosos, el reino de los verdaderos. Pero no es tan cierto que todo desenlace sea feliz.

Escribo de día por que las manecillas del reloj, que cuelga de mi pared, comenzaron a girar al revés. Escribo de día porque John Smith no entiende una palabra de nuestra lengua. Porque Martina Isabel De la Torre no deja de vivir una telenovela. Porque José Díaz fue asesinado ayer, una daga le atravesó el corazón mientras, lleno de pasión, adoraba a su mujer. Ella fue arrestada por la transgresión y ahora es juzgada frente a cientos de personas, que no la conocen, pero emiten su opinión con firmeza. Pero José Díaz se levantó de su muerte se sintió mejor.

Escribo porque llevo el corazón entumecido en la palma de la mano izquierda, carne y sexo en la otra. Tabaco en mis pulmones y amor en los ojos. Pero entumecido como me encuentro tengo, todavía, sangre en mis venas y latidos en mi cerebro. Pero taciturno como me veo tengo ideas brillantes y pensamientos escurridizos.

Escribo porque la noche se poso en mi cabeza desde que tus ojos dejaron de posar el reflejo del sol en mi ser.

07/03/2009

Funky cigarettes

Deseo tu cuerpo, alma y corazón. Deseo tu presencia en este momento, cuando todo me queda lejos. Deseo morir y volver a la vida, tener la suerte de cruzarme contigo y esta vez hacer las cosas bien. Necesito un corazón arrugable, un alma volátil, necesito ser niño, ser paloma, un muymuy escarbando entre tus ideas. Necesito gozar de tu ternura. Alimentarme de tus labios, respirar de tu nariz. Necesito dejar las cosas en claro y es que no puedo ser un error. Necesito mirarte a los ojos, verte sonreír con tan solo verme. Que me robes un beso mientras nadie nos ve. Ver esa sonrisa cómplice una vez más. Necesito tu cuerpo y la habilidad de estremecerlo. Necesito tus ojos por que los míos están muy oscuros.

Necesito ser aquel de antes, necesito entender un poco más. Poder acariciar tu rostro mientras te veo a los ojos.

Pero soy siniestro y estoy enfurecido. Soy incendiario y necesito calma. Soy aquel que puede volver a ser y no puede mirar su imagen sin un suspiro. Una piedra en tu camino. Un bache que cabreaste. Un error en tu vida, un desliz, un desbarrancamiento. Soy aquel que pudo evitarse, una etapa. Una ayuda, un apoyo. Soy clases de tutoría. Soy patético y muero de goce. Necesito un norte y muy pronto perderé toda escapatoria.

Pero deseo ser siniestro, un aniquilador sentimientos, una escoria sin reparo. Deseo ver más allá, ser un excursionista en tierra demoniacas.
Pero mi vida no está hecha para eso.