26/02/2009

La noche, al borde de la inconciencia

Mi piel, escamosa como era, comenzó a desprenderse de mi cuerpo. Me corte el pelo y deje atrás, regados en el piso, recuerdos malditos de mis creencias estúpidas y más estúpidos errores. Comencé a cuidar de mí y pensé que la vida era sucia como un charco de orín en la tierra de los parques. Debo de haber hecho algo muy malo en mi vida pasada que pago ahora precios altos por alguna sucia estructura que cree siglos atrás.

Tres arañas, tejiendo sus telarañas, moviendo los abdómenes, devorando a sus presas que no sienten y no ven. Tres malditas arañas, rebeldes como nadie, jugando a explorar las turbias profundidades de los atardeceres en la ciudad. Cuatro leones pasando desapercibidos por las calles de su ciudad. Cuatro leones tristes y hambrientos. Cuatro ineptos leones.


Eres añeja y fuerte como el whisky, hoy te encuentro divinamente entorpecedora. Eres tan estúpida como un muymuy y quisiera escupir un poco de inteligencia en tu cerebro. Estas tan perdida, no tienes rumbo, ni un norte, no ves las estrellas y ya no cantas las dulces canciones que solías cantar. Tu sonrisa es pedante y vanidosa, aun así me pareces hermosa. Sé que detrás de todo ese orgullo se esconde un ser incompleto. Sé que es solo tu mecanismo de defensa y que sin él no vivirías igual. Sé que eres tonta como ninguna y que no sabes que al final te arrepentirás.

20/02/2009

Al gigante entre las sombras

Me sorprendí llorando y no por tu muerte sino por mi vida. Porque al fin y al cabo culminaste y yo sigo en la disyuntiva: ser o no ser, tomar o no tomar, pasar o no pasar. Pero me imagino que pasaste por esto y aunque los tiempos no sean los mismos supongo que no fuiste un jovencito tan acrónico como yo.
Entenderás mi querido amigo, que nunca escuche bien tus sollozos, que pensé que disponía más tiempo para entender mejor los esbozos de tus andanzas, que ya por el tiempo se hacían cada vez mas borrosos.

Me imagino que cerraste muchos capítulos y viste a tus hijas crecer y hacerse las hermosas mujeres que ahora son. Me imagino que alguna vez te viste en una encrucijada, así como lloro yo, ahora.

Supongo que las cosas que dejaste inconclusas solo nos dejan ver lo mucho que importabas. Tan simple como aquel helado sin abrir que dejaste en la heladera. Tan complicado como esas historias que nunca escuche.

Si supieras mi historia llorarías por mi suerte