28/01/2009

Las agujas en movimiento

Lánzame cuchillos, dardos, flechas de plata apuntados a mi corazón. Golpéame, quémame, escupe a mi corazón.

Que los sentidos he perdido.

Estimúlame de alguna forma, quiero odiar, amar, celar, sentir repulsión, sentir humillación, sentir orgullo.

Quiero que el corazón se me arrugue, que me dé cosquillas, ardor, picazón, dolor. Apuñálame una y otra vez si es posible, necesito sentir. Quiero morir viendo tus ojos, quiero dormir sintiendo tu figura, quiero escuchar tu respirar y sentir un agudo y profundo dolor atravesándome el pecho.


No quiero tener un corazón de piedra.

27/01/2009

Del clima en tu frente

A mi me gusta la delgada lluvia de mi ciudad, me gusta el frio y me gusta abrigarme. Me gusta el vaho escurriéndose por mis labios, más si se combina con el humo de mi cigarro. Me gusta caminar por las calles brillantes, el cemento mojado y las luces reflejándose en el piso. Me gustan las noches con lluvia y el sentir las pequeñas gotas cayendo en mis ojos. Sentir que siento cada diminuta gota aterrizando en mis manos, en mi cara.

Pero no te preocupes, con un dedo partiré el cielo y despejare el camino del sol, para que te irradie de esa luz natural que tanto te gusta. Soplaré vientos para que todo sea azul, dejare algunas nubes para que contrasten el azul con su inmensa blancura. Sentirás la brisa del mar acariciando tu sonrisa, los rayos de luz iluminando tus ojos. Sentirás ese cálido olor y sentirás como la atmosfera vuelve a ser como antes. Tus cabellos revolotearan como queriendo escapar, pero el viento estará perfecto.

Eso te hará sentir bien, te sentirás más liviana, te ayudará a completarte, serás feliz.

Yo puedo aguantar el calor.

26/01/2009

La otra vez pensé...

¿Sabes? La otra vez estaba pensando, la mayoria de la gente de nuestra edad dice que la vida es muy corta como para no disfrutarla y terminan viviendo, en el mejor de los casos, una etapa estupidamente superficial.

Creo que no se dan cuenta que, en verdad, la vida es muy corta como para andar de estupidez en estupidez. Porque tu vida no se va enriquecer en medida a cuantas veces te emborraches y creas que la pasas genial.

24/01/2009

En la orilla, en silencio

No, cállate, hoy no quiero admirar tu ser. Hoy quiero examinar tu figura. Quiero recorrer cada centímetro de tu piel, quiero sentir el calor de tu cuerpo en mi pecho, la exquisitez de tus piernas. La uniformidad de tu piel. Hoy quiero adorar tu cuerpo todo el día y quisiera una vez más detener el tiempo. Hoy quiero besar esos labios perfectamente labrados en tu precioso rostro hasta sentir estática en los míos. Hoy quiero conocer cada perfecta imperfección en cada iris de tus ojos. Hoy quiero que no hables, que te quedes, así, en silencio.

Quiero adorarte, como si de una diosa se tratara. Cubrirte de mantas blancas y pétalos de flores. Elevarte a un pedestal y dejarte caer. Hoy quiero que te sientas adorada, con la magnitud total de cada letra. Hoy quiero acariciar tus cabellos y que olvides todo, por un momento, que olvides hasta quien eres y porque te tengo entre mis brazos.

Hoy exploraré toda tu inmensidad, recorreré cada esquina de tu ser, cada nudo en tu garganta, cada dolor en tu corazón.

Quizás, por un momento, todo este bien.

03/01/2009

Del deseo

Quisiera destruirte, quisiera que no existieras. Quisiera que no me hablaras al oído, diciéndome como mis vestiduras no se manchan aun y como es valioso que sigan así. Quisiera que crezcas un poco, que te remojes en corrupción, que me dejes enfriarme. Tal vez que te vuelvas mi cómplice, que me digas que no vale tanto al fin y al cabo la limpieza de nuestra alma. Quisiera que me digas, somos jóvenes aun, la vida se vive una sola vez. Quisiera que seas un poco menos correcto, un poco más corrupto. Quisiera que me dijeras, Dios no existe y tu seudo-gallardía está desfasada.

Quisiera tomarla por la cintura y de una caricia desvestirla. Quisiera sostenerla entre mis garras y rasgarle todas las vestiduras. Tomarle de la boca y escudriñarla hasta lo más profundo de su ser. Quisiera incendiar su cuerpo y apagarlo de una caída desde la estrella más lejana. Quisiera tomarla y no dejar una gota dentro de ella. Quisiera no ver un corazón dañado, una ceja que se levanta incrédula ante mis pronósticos.

Quisiera tomarla conmigo y tener la valentía de descender a las profundidades del deseo.