Se supone que algún día volverás a mirar hacia atrás y se supone, de la misma manera, que suspiraras, como cualquier ser humano. Yo quisiera ver atrás y sonreír pero te encargas de que todo se lo lleve el viento, excitado, por tus brazos aleteando de esa manera tan descorazonada. También quisiera que tengas el momento de mirar atrás y te des cuenta que desplomas nuestro pequeño castillo de arena.
Así como tu olor se quedo impregnado en mi rostro, mis brazos que moldearon tu cintura y mis manos que moldearon tus costillas van desapareciendo poco a poco. Pero me gustaría reforzar esa figura, rociarle agua encima al castillo para que sea más fuerte, un poco más. Porque en tus sueños me tienes encima y en tu vida a tu costado. Pero mi maltrecho corazón no puede seguir al trote de tus desventuras y es así como deja de latir.
Porque al parecer ustedes, las mujeres, carecen de corazones fuertes.
Así como tu olor se quedo impregnado en mi rostro, mis brazos que moldearon tu cintura y mis manos que moldearon tus costillas van desapareciendo poco a poco. Pero me gustaría reforzar esa figura, rociarle agua encima al castillo para que sea más fuerte, un poco más. Porque en tus sueños me tienes encima y en tu vida a tu costado. Pero mi maltrecho corazón no puede seguir al trote de tus desventuras y es así como deja de latir.
Porque al parecer ustedes, las mujeres, carecen de corazones fuertes.





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