14/03/2009

De día y el sol en la esquina de mi cuarto

Escribo de día porque con tu retirada el cielo se sello y me dejo en total oscuridad. Escribo con el sonido de las ollas, chocándose unas con otras, perforándome los oídos, porque, si no, no existo. Escribo de día por que el juez no encuentra móvil para este crimen. Porque la corte estalla en murmullos y no hay autoridad suficiente para callar a todos.

Porque todos los comensales se ven las caras perdidos, sin saber que va a ser servido y soy servidor de la princesa porque mi lealtad va para el reino. El reino de los adoloridos y los penosos, el reino de los verdaderos. Pero no es tan cierto que todo desenlace sea feliz.

Escribo de día por que las manecillas del reloj, que cuelga de mi pared, comenzaron a girar al revés. Escribo de día porque John Smith no entiende una palabra de nuestra lengua. Porque Martina Isabel De la Torre no deja de vivir una telenovela. Porque José Díaz fue asesinado ayer, una daga le atravesó el corazón mientras, lleno de pasión, adoraba a su mujer. Ella fue arrestada por la transgresión y ahora es juzgada frente a cientos de personas, que no la conocen, pero emiten su opinión con firmeza. Pero José Díaz se levantó de su muerte se sintió mejor.

Escribo porque llevo el corazón entumecido en la palma de la mano izquierda, carne y sexo en la otra. Tabaco en mis pulmones y amor en los ojos. Pero entumecido como me encuentro tengo, todavía, sangre en mis venas y latidos en mi cerebro. Pero taciturno como me veo tengo ideas brillantes y pensamientos escurridizos.

Escribo porque la noche se poso en mi cabeza desde que tus ojos dejaron de posar el reflejo del sol en mi ser.

0 criticas o comentarios: