29/12/2008

Dormir

Ese sagrado momento donde los pensamientos son tragados por el inconsciente. Ese precioso momento donde los problemas se disipan en un universo infinito y solamente delimitado por la mente. Ese momento donde no sientes tus carencias ni aflicciones. Ese momento donde tú eres suficiente para llenar tu ser, donde el universo está en la palma de tus manos.

Javier duerme por que desea dejar de sentir. No sueña con nada pero tampoco piensa en nada y eso es suficiente para él. Cuando los pensamientos de una persona superan sus posibilidades entonces el dormir se presenta como un escape sano. Javier quisiera dormir hasta sentirse solido. Pero sabe que si pudiese dormir por un año, al despertar sus problemas seguirán siendo los mismos.

Javier quisiera dejar de ver un héroe en el espejo, un caballero andante que por el hecho de vivir de bajo un código de honor se termina considerando mejor que los demás. Javier sabe que no es mejor que los demás, sabe que tampoco es peor que ellos, pero debido a sus inmensos momentos de reflexión y autoconocimiento se termina sintiendo mas diestro que algunas personas en cuanto a los problemas que la vida suele presentar. Javier quiere dejar de pretender ser un héroe, sabe que nadie salva a nadie, pero no puede dejar de intentarlo. Se siente impotente. Se siente feo y angustiado. Siente que podría hacerlo todo si se lo permitieran, que ni su cuerpo ni su mente tienen límites.

Javier solo desea dormir esta noche, pero no tiene sueño. Se angustia al no poder caer en los brazos de la inconsciencia. Quiere borrarse del planeta, quiere dejar de existir. Está cansado de resolver problemas y no poder controlar el aleteo de las mariposas.

Javier tiene un problema. Este radica en su ineptitud para conocer sus límites, para dejar ir y para confiar en el mundo. Javier quisiera de un manotazo volver a ser niño, no preocuparse por nada, no fijarse en la chicas que pasan coquetas olvidando las niñas que alguna vez fueron, no sentir más deseos sexuales, ni esa podrida corrupción que le rodea.

Javier necesita un abrazo, un beso y una canción para dormir. Javier necesita una delgada suave mano que besar, una persona que calentar, una persona que querer. Javier necesita que lo saquen de sus casillas, que lo hagan sentirse poco inteligente, que le hagan sentir que necesita pensar más.

De eso se tratará su sueño esta noche, pero él nunca lo sabrá.

23/12/2008

El león que acecha

Soy como el fuego, que quemaba encima de tu vientre.
Ese que hizo cenizas mi corazón.
Soy como el tigre que te mordía y arañaba.
Que te contenía bajo su peso.
Soy como el león que te protegía pase lo que pase.
Por eso es que terminé tan maltrecho.
Soy como el rio frío que te llevaba.
Deslizándote por mis aguas.

Pero cuando tocó tu piel soy catapultado a la atmosfera.
Sin ninguna forma, sin ningún sabor.
Caigo y no soy ave.
Caigo y toco la tierra.

Soy como el viento que roza tus mejillas.
Ese que, fugaz, pasa rodeándote.
Soy tus pestañas, que protegen tus ojos del polvo.
Soy tu piel y tu corazón.
Aun no sabes que no puedes sobrevivir sin mí.
Soy tu caballero de armadura reluciente.
Dispuesto a cargarte.
Para que la suciedad no llegue a tocarte.

09/12/2008

El día en el que el amor no fue suficiente

Hoy me siento gris, el sol contrasta mi alma y no emito sombra alguna. No dejo rastro pero tampoco el viento mueve mis cabellos. Hoy me sentí azul, en algún momento llovió en mi cabeza y mis represas estuvieron a punto de colapsar. Pero toque la atmosfera y me sentí en otro universo. Cuando mis cabellos se encendieron con las flamas de lo inexistente, mi corazón se chamusco y mis pulmones comenzaron a desinflarse. Las mareas y los huracanes me mueven a su antojo. Ya no quiero luchar.

Madre, ya no quiero sentir. Padre, ya no quiero llorar.

El mundo me hace flotar y yo solo quiero descansar. Sentir el calor cercano de alguien que me escucha y dormir entre todos los insignificantes.

Odio mi maldito ser. Lo odio por seguir queriéndola. Odio mi maldito calor. Lo odio porque me hace vulnerable. Odio mi maldita sangre. La odio y quisiera manchar a todos con un chorro de mi ser.

Los vientos me moldean a su antojo y yo quisiera ser macizo. El mundo me golpea y quisiera ser de piedra. Los sonidos me destruyen los tímpanos y quisiera destruir los sonidos. Los cuerpos me incitan a acabar como un endemoniado y quisiera que un dios se manifieste. Pero ella no me quiere y yo quisiera coagularme.

Hoy me siento gris, no quisiera tener que morir.

02/12/2008

Te equivocaste de cartero

Quisiera apretar tu pequeña cabeza, incrustar mis dedos en tus ojos, destrozar la membrana que protege tu alma y explorar las profundidades de tu estupidez.
Quisiera golpear tu corazón hasta que deje de palpitar, estrujarlo como si fuera una naranja en la mañana.
Quisiera pinchar tus pulmones y ver tu rostro llenarse de pánico hasta que el mundo se desvanezca al frente tuyo.
Quisiera inyectar mis demonios en tu cerebro y abstraerte de tu maldita vida.
Quisiera que te veas cómo te veo y sientas ese repugnante odio que me causas.
Quisiera que veas el mundo sin ti y que apreciaras el orden de las cosas.
Quisiera golpear tu alma hasta hacerla más consiente.
Quisiera golpear tu cuerpo contra mis nudillos y que sientas la frialdad del verdadero mundo.