09/12/2008

El día en el que el amor no fue suficiente

Hoy me siento gris, el sol contrasta mi alma y no emito sombra alguna. No dejo rastro pero tampoco el viento mueve mis cabellos. Hoy me sentí azul, en algún momento llovió en mi cabeza y mis represas estuvieron a punto de colapsar. Pero toque la atmosfera y me sentí en otro universo. Cuando mis cabellos se encendieron con las flamas de lo inexistente, mi corazón se chamusco y mis pulmones comenzaron a desinflarse. Las mareas y los huracanes me mueven a su antojo. Ya no quiero luchar.

Madre, ya no quiero sentir. Padre, ya no quiero llorar.

El mundo me hace flotar y yo solo quiero descansar. Sentir el calor cercano de alguien que me escucha y dormir entre todos los insignificantes.

Odio mi maldito ser. Lo odio por seguir queriéndola. Odio mi maldito calor. Lo odio porque me hace vulnerable. Odio mi maldita sangre. La odio y quisiera manchar a todos con un chorro de mi ser.

Los vientos me moldean a su antojo y yo quisiera ser macizo. El mundo me golpea y quisiera ser de piedra. Los sonidos me destruyen los tímpanos y quisiera destruir los sonidos. Los cuerpos me incitan a acabar como un endemoniado y quisiera que un dios se manifieste. Pero ella no me quiere y yo quisiera coagularme.

Hoy me siento gris, no quisiera tener que morir.

1 criticas o comentarios:

Emiliano Orlando dijo...

Guauu!! Me ha dejado sin palabras, amigo!! Excelente post!!

Ya pertenece a mis favoritos!!

Saludos!

Orlando.