Hoy decidí secar mi húmedo ser en el auto. Hoy decidí quemar el último cartucho y esperar que las nubes colapsen encima mío. Hoy pese a todos mis demonios decidí escarbar en la tierra y encontrar una pequeña pieza preciosa que me valga el próximo despertar. Hoy recordé todos los cafés ingeridos en aquel segundo piso. Hoy recordé las pequeñas y largas caricias. Hoy reviví memorias en mi cabeza. Hoy quise dar gracias por todo lo recibido pero este sinsabor me contuvo. Hoy quise ser aquel que viviría por la causa. Aquel que blandiría la espada por la doncella. Aquel que te llevaría a tus aposentos cargada en brazos. Aquel que haría guardia en tu puerta para alejar cualquier demonio de tus sueños.
Caí en la cuenta de todos mis pecados y la presión me hundió debajo de la tierra, donde todo es más caliente. Encontré una falla en mi lógica y me convertí en aquel del que te quise defender. Es esta la consecuencia cuando un inepto se traza metas tan altas.
Ahora, en el exilio, la fruta sabe salada y el aire huele a temor. La fuente de mis sueños se encuentra en un oasis lejano. La mujer de mis pensamientos ha decidido no voltear e ir contra las probabilidades.
Prefiero morir, me rehúso.
Caí en la cuenta de todos mis pecados y la presión me hundió debajo de la tierra, donde todo es más caliente. Encontré una falla en mi lógica y me convertí en aquel del que te quise defender. Es esta la consecuencia cuando un inepto se traza metas tan altas.
Ahora, en el exilio, la fruta sabe salada y el aire huele a temor. La fuente de mis sueños se encuentra en un oasis lejano. La mujer de mis pensamientos ha decidido no voltear e ir contra las probabilidades.
Prefiero morir, me rehúso.





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