Matías vive con su esposa y sus dos hijos en una casita pequeña con un techo de dos aguas que sostiene unas viejas tejas.
Al costado se halla edificada una mansión de ocho habitaciones, cuatro baños, una gran cocina y tres salas conectadas entre si por unos pasadizos decorados con piezas de aluminio y cuadritos de los chicos.
Pero Matías no necesitaba tanto lujo para vivir feliz. Tenía una esposa que le quitaba el aliento cada ves que sonreía y unos hijos de los que estaba sumamente orgulloso.
Obviamente los vecinos estaban, de la misma forma aunque en otra época, orgullosos de sus hijos.
Guillermo, el primogénito, siempre se dejo maravillar con la música y con su propia música maravillaba a todos. Al terminar el colegio se dedico a explorar esos secretillos que todos los padres les esconden a sus hijos. El placer sexual, la corrupción "controlada" del cuerpo, los efectos de los narcóticos en su joven y frágil mente, la milagrosa maldad que se encuentra dentro de cada uno: eran sensaciones increíbles para Guillermo. Sensaciones que lo sedujeron y lo llevaron al borde de la muerte quince años después de su escape de la supuesta opresión a la que era sometido por sus padres.
Marcia, que fue concebida dos años después de la llegada de Guillermo a este podrido mundo, fue siempre educada para ser una señorita como el dios del siglo XVIII mandaba. Criada con mucho amor y poca paciencia fue desarrollando algún tipo de asco hacia lo que su madre siempre le inculcó. En su último año de colegio, después que su hermano se halla escapado de la casa, comenzó a investigar, a tratar de entender, lo que las canciones le decían, lo que la televisión le decía, lo que los anuncios publicitarios le decían. Comenzó a hacer amigas en el colegio, chicas que hablaban un lenguaje muy distinto al que le enseñaron en casa. Todo lo que ella conocía había quedado donde siempre debió estar, en el siglo XVIII.
Sin embargo, dentro de su experimentación con este nuevo lenguaje hubo algún tipo de miscalculo, algo salio mal en su autoeducación. Su cuerpo se había formado como el de una señorita. Era, en claro, un ente sexual andante. Deseada por los chicos y pretendiendo ser invulnerablemente deliciosa terminó el colegio. Se graduó con altos honores en todas sus materias, todo un orgullo para papá y mamá.
Mientras decidía que carrera seguir, conoció a Fausto. Era un tipo al cual todo le parecía fácil y no necesitaba esforzarse para conseguir lo que quería, lo que en ese momento era, como el decía, "flacas" mejor dicho, cuatro pelotas de carne delicadamente colocadas en su lugar.
Fausto, su retorcida mentalidad machista y Marcia eran una pareja dedicada amplia y netamente al aspecto sexual. El placer y la adicción cegaban a Marcia. Que luego de practicarse un aborto a escondidas de sus padres, quedó infértil. El tipo al que todo le parecía fácil, desapareció tan fácilmente como apareció. Para no alertar a nadie de su aborto, Marcia permaneció callada. Finalmente, después de un año y bastantes crisis depresivas, Marcia contó lo que le sucedía. Fausto nunca fue visto de nuevo y Marcia se dedicó al modelaje mientras recibía terapia psicológica. Después de un tiempo se fue del país y no piensa volver.
Sus padres esperan infinitamente el regreso de sus hijos. Los esperan para sentirse, en cierta forma, perdonados. Los esperan con toallas y sabanas nuevas, listas para darles un descanso a sus cuerpos y a sus agitadas vidas.
Matías, por otro lado, vive enamorado de su señora. Sus hijos están estudiando en universidades distintas y aunque tienen sus escapadillas con sus amigos. Son unos chicos algo equilibrados.
Alonso, por su parte, pasó su etapa escolar molestando a los profesores, conociendo chicas. Aunque en el colegio fue un poco distinto a un chico regular, siempre respeto a las chicas tal y como Matías le había enseñado. Al terminar el colegio comenzó a estudiar composición musical mientras estudiaba una carrera técnica de administración. Solo por si la música no le daba éxitos. Embarazó a una chica, que luego se convertiría en su esposa.
Vanessa fue una chica con una vida normal. Terminó el colegio y comenzó a estudiar literatura. Salía con sus amigas a tomar un café o a una discoteca de vez en cuando. Los chicos no eran un problema para ella, pero sin embargo los seleccionaba con mucho cuidado. Sobre todo después de su relación con un tal Federico. Un tipo que sin mucho que explicar se podría decir que no valía nada.
Matías era un tipo feliz, a sus cuarenta y siete años amaba a su esposa y a sus hijos. Vivía en una casita pequeña pero suficientemente grande como para guardar su sencillez. Su cuarto era un paraíso de comodidad y él lo disfrutaba mucho. Realizaba paseos al campo con sus hijos. Compartía cenas románticas en algún restaurante o en la casa. El no era un hombre extraordinario, era un hombre feliz. Conservaba algunos amigos de la juventud a los que visitaba de vez en cuando con su esposa.
Su esposa, Rosa, era una mujer de carácter fuerte como el de una fiera pero con una mirada dulce. Tenia la habilidad de arreglarlo todo con un par de palabras (por lo menos así era para Matías). De cabellos oscuros, con una sonrisa deliciosa y una mirada cautivadora. No es que por nada haya capturado la mirada y los pensamientos de 25 hombres en el tiempo que salía con Matías; pero claro, nunca ninguno de ellos lo supieron, ni lo sabrán. Es que Rosa tenia esa elegancia majestuosa que compartía su cuerpo con su mente, a la vez que una capa invisible, quizás irreal, de ternura que aparecía frente a Matías, y a dos de aquellos que soñaron en algún momento con ella, la cubría de mariposas y todo tipo de piedra hermosa. Una mujer sincera que como todo ser humano tubo sus momentos de humanidad pero que nunca perdió la necesidad de apuntar a un ser divino.
Los vecinos esperaran la llegada de sus hijos, algún día llegaran, las arrugas, las caminatas al paso de una tortuga calaran en lo profundo de sus seres y entenderán los errores que cometieron y llegaran a perdonarse. Llegara con reciprocidad ese amor que les entregaron a sus hijos durante todo el tiempo que pudieron.
Guillermo volverá a la casa de sus padres con el alma apuñalada y los ojos como cataratas de lagrimas, abrazara a sus padres no quedara mucho por hacer por que morirá pronto y el lo sabe.
Marcia también volverá, 3 años después que Guillermo, a llorar por sus padres que dormidos yacerán dentro de dos féretros. Matías y Rosa estarán en el velorio y tendrán la tristeza de despedir a unos vecinos que poco conocieron. Acompañara a su hermano en el corto tiempo que le queda y conocerá a un hombre que la sacara de su depresión, que la apreciara y atesorara, se casara y vivirá feliz.
Poco tiempo después Alonso y Vanessa volverán a casa también para hacer una familia mas grande y si es mas feliz, en buena hora.
A Matías y a Rosa les llegara su tiempo. Morirán y el amor que dejaron perdurara en sus hijos, en sus nietos y en quien más se reparta.
“Dime que me amas por que es lo único que deseo, por que nuestros hijos están lejos y la persona con la que me decidí casar se va, se va y no se que hacer. Dime que me amas por que sin tu amor soy solo un viejo con arrugas y sin pelo, por que sin ti soy solo carne y hueso.”
Un señor una vez me dijo: “Cada quien hace con su culo lo que quiera.”





8 criticas o comentarios:
hey ya puse tu link!!! hablemos de cultura...recrea la mente.
"Él no era un hombre extraordinario, era un hombre feliz".
Sopesemos. Extraordinarismo/genialidad o felicidad. ¿Cuál de ellas? Porque pocas veces van de la mano. Entonces Matías era un hombre común, uno que decidió ser feliz. Yo no sé con cuál me quedo. A veces, contra todo culto edonista, y apoyándome del bien relativo, el dolor y la infelicidad tienen frutos grandiosos. Especialmente si gustamos de la escritura/literatura, de vaciarnos la cabeza de las ideas que se aglomeran irremediablemente.
Bueno, ahora, sobre lo que escribiste, me presentas algunas imagenes fuertes. Me gustó. A los personajes siento que los conozco. No son exactamente estereotipos pero sí muy reales. Está bueno, a ver si lo terminas.
EY, me llamo marta tngo 18 años y soy de Valencia(España) encontré tu blog por casualidad y me parece que escribes muy bien. sigue asi, un beso
oe won, tienes talento, cuando quieras escribir un libro, me avisas para ser tu manager jaja
Ojala que termines la historia, me quede intrigada!!
entre de casualidad, y al parecer me quedo a seguir leyendo acerca de matias y demás personajes q escribas!
saludosss
Apropiada la frase final...
panchiiiiis!!!!... tieeempoo que no sé de ti, hola! :)
Oeee ta xvr tu textito ah...te veo bien webon
=)
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