4 de diciembre de 2010

Del pasado vuelto en palabras

Escribir sobre el pasado, por lamentable que sea, no es volver a vivir, no es ver las fotos empolvadas en la esquina de la biblioteca. Escribir sobre el pasado es una práctica muy difícil, uno tiende a perderse entre toda la información y sensaciones obtenidas en el tiempo. Incluso si el objetivo no es volver a vivir, como es mi caso, sino recuperar el arte perdido desde aquellas épocas.

Las noches en vela, escarbado por entre los libros antiguos de mi viejo, el techo de mi cuarto cada vez más bajo, el romanticismo aplastándome sin piedad contra el sillón de madera, las noches de ejercicio, los intentos de lograr ese misticismo secreto que logré tocar un par de veces. Planear mi existencia, los pensamientos sonámbulos, las largas charlas con mi sombra.

Escribir sobre el pasado es un menester muy tortuoso, un camino lleno de piedras. Es que es muy fácil recordar, pero al escribirlo todo pierde su magia. La ligereza del existir, la esperanza de no caber en el molde, de descubrir algo maravilloso y poder vivir fuera de esta podrida sociedad, son cosas que jamás volverán.

Debe ser que, contrario a Neruda, yo no puedo escribir ningún verso.

30 de noviembre de 2010

A la luz de la luna más seca

No solo se desea lo carnal sino lo ilusorio. Por eso Andrés desea a Silvia, porque después de que ella se haya ido, el mundo no parecía encajar entre sus dos ojos. La simetría se había perdido.

3 de septiembre de 2010

Del ardor de alma

Si la tristeza carcome tus entrañas. Si el dolor acurruca a tu corazón. Sí la amagura es lo único que acompaña tu café por las mañana.
No desesperes, pues el dolor fermentado en el alma produce el alcohol más embriagante que haz de consumir. El alcohol de la libertad que quema las paredes internas de tu corroído cuerpo.

25 de febrero de 2010

El pendiente y el velador

Esa densa pero ligera complicidad en nuestras miradas al caer la noche de uno de esos días adversos en el que nuestros cuerpos se encuentran una vez más, me lleva a pensar si tus ojos son lo suficientemente mundanos como para abrirse cada mañana, si tu peso es lo mínimamente carnal como para pisar el suelo y si tus labios son tan dulces ¿Por qué los consumo con tal ímpetu? ¿Por qué tu aliento se siente como la consumación de todos mis pecados y al mismo tiempo como el punto más glorioso de un cántico celestial?

3 de febrero de 2010

El bar

Puede decirse que yo no estaba ahí, estaba entre mis pensamientos, en otros países y en el mío, en el color de su piel y el blanco más oscuro que existe. Mis ojos ya no tenían la misma precaria sagacidad que unas copas antes, pero el pisco estaba tan fresco y la cerveza tan dulce que, al fin y al cabo, en tiempos como los que enfrentaba, ni la viveza de mis pensamientos, ni la agudeza de mi mirada importaban.


23 de diciembre de 2009

Un cuento triste

Era de noche y una llovizna acariciaba Lima. La ventana de Sandra seguía abierta y las cortinas ya estaban bastantes humedecidas para cuando su cuerpo cayó sobre su mismo ser.

21 de noviembre de 2009

Lo que he aprendido hasta ahora

Lo que la gente que lee mi blog o a la que le comento de mi blog me dice siempre es que no estaría cómoda exhibiéndose de la forma en la que yo lo hago. Yo siempre respondo que es cuestión de mandarse. Es que no es que uno se desnude vía blog y, para sustentar esta afirmación, permítanme teclear lo siguiente: Me gusta llamar arte a la mayoría de escritos que tengo aquí.

Arte, porque es una manifestación de nuestra humanidad. Arte, poque trato de transmitir belleza y sentimiento por medio de las palabras, de hecho, ese es el objetivo principal cuando escribo.

Porque ¿Qué sentido tiene escribir sin evocar “vuestro” sentir? La idea es que el lector quede atrapado en las letras, la idea es poderle romper el corazón y armárselo de nuevo.

¿Qué es lo que uno busca al leer? Aprender, crecer, sentir. Yo personalmente creo que la última es la razón más importante, la interminable búsqueda de sensaciones. Entonces, para mi es claro que, el trabajo del escritor es llevar esas sensaciones. Incluso para un pequeño bloggero que teclea estas palabras desde su habitación.

Pero eso no quiere decir que todo sentir escrito aquí sea un genuino sentimiento de quien escribe. De hecho, pienso que es habilidad del escritor evocar el más oscuro sentimiento sin tener que matar a nadie o la mayor cantidad de dulzura sin quedar pegajoso, sollozante y con los ojos rojos. Esto no quiere decir que no lo haga cada vez que escribo, pero tampoco siempre que escribo.

Tengo tres cuentos en proceso, cinco si contamos los que murieron con el disco duro de mi laptop, pronto estarán aquí.

Saludos a aquellos pocos lectores que me leen y luego me dicen: “yo no podría hacerlo” la verdad es que si pueden, es tan simple como decir “voy a escribir cursilerías porque es divertido” y luego derramar todas las lagrimas en un pañuelo, secarlo y transcribir las letras impregnadas entre las fibras de algodón.

1 de octubre de 2009

Cuento #1

El 24 de Agosto del 2004, Andrés corría por la casa, saltaba, rodaba, se levantaba y seguía corriendo, tenía una hora para salir de la casa, de lo contrario estaba completamente seguro de que moriría ahí dentro.

28 de septiembre de 2009

De la perversión

La infinita perversa tentación me abruma, me alejo corriendo pero está a la otra esquina, viéndome, acechándome. Hago caso omiso y se ríe de mi inocencia, sus curvas, sus preciosas curvas, mis manos y sus texturas, su dulce sutileza entrando por mis narices, inflamando mis pulmones, alejándose de mi rostro lentamente, alejándose y dejándome vacio, sin vida, sediento, hambriento, vicioso, melancólico.
Su desnudez en mi cama, en mi vida, pegada a mi pecho, infectando mis entrañas. Su deliciosa forma tentando mis instintos, mi corazón deja de bombear vida a mi alma, mis ojos se llenan de color y no puedo ver, siento, siento sus surcos, su complicada existencia invadiendo mi infinidad, invadiendo cada infinito instante de mi corta vida.
Perpetuando en mi la seña de la vergüenza, de la impudicia, del vicio.

13 de agosto de 2009

Sobre la adoración

Descubrí una falla en la lógica del amor. Descubrí que ni mis brazos ni mi espada reluciente me puede salvar de este destino. Descubrí que las personas no son lo suficientemente fuertes como para mantenerse jóvenes. Que la maduración es la tortura más cruda que existe.

Te descubrí como una falacia, una ilusión que se desvaneció en los desiertos de esta salada realidad. Eres como un precioso diamante en las aguas de un rio furioso. Porque nunca tomaste tu propia decisión, si ser amada es lo mismo que amar entonces nunca te ha faltado corazón. Eres como un conejillo de indias que posa para la inyección de un letal veneno.

Pero yo me aleje, según tus cuidadosas palabras. Yo me aleje, según los suspiros de un amante feroz y maquiavélico. Si los cigarros debilitaran mi espíritu entonces los dejaría. En calidad de droga, como fuiste para mi, trate de dejarlo. Porque los cigarros no prendían por la humedad del ambiente.